Lola Mora, una escultora reconocida

Lola Mora, una escultora reconocida
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Lola Mora es una de las mujeres más importantes que tuvo el país, y sus monumentos aun pueden ser disfrutados en la ciudad de Buenos AiresEn el año 1895 vino a la ciudad con el fin de obtener una beca de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes para completar la formación que había empezado en EuropaLuego volvió a Roma donde se convirtió en una discípula del famoso Francesco Paolo Michetti, por medio del él se acercó a Giulio Monteverde (considerado el nuevo Miguel Ángel).


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En el año 1889 fue visitada por un corresponsal del diario La Nación (Argentina) quien empezó a divulgar en el país la obra de esta gran artistaLlamando su atención los bustos de los presidentes argentinos Roca y Pellegrini, así como un esbozo de altorrelieve de 4.5 metros de ancho por 4 de alto que representaba el primer Congreso argentino en Tucumán.

En el año 1900 se volvió a su país y empezó a trabajar en proyectos como la estatua de Juan Bautista Alberdi, la Fuente de las Nereidas (que iba a ser colocada en la Plaza de Mayo)Sus obras se caracterizaban por ser de un tamaño increíble, y más cuando se trataba de creaciones llevadas a cabo por una mujer

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Otra de sus características era que no sólo creaba piezas para Buenos Aires, sino que también lo hacia para el resto del país.

Una de sus obras más espectaculares es la Fuente de las Nereidas.
Lola Mora viajó desde Roma con todas las partes embaladas para montar esta fuente en la Plaza de Mayo, pero finalmente se colocó en el Paseo de Julio y Cangallo (actualmente Alem y Perón).
En sus momentos era una obra que despertaba diferentes opiniones, ya que en ella aparecían hombres y mujeres con sus torsos desnudos y no era bien visto que sea colocada en las cercanías a la Catedral Metropolitana.

La Fuente de las Nereidas se inauguró el 21 de mayo de 1903.
Al evento asistió el Intendente Municipal (Alberto Caseres) y el ministro del interior (Joaquín V Gonzáles), además de otros representantes de la cultura.

En esta fuente se representa el momento del nacimiento de Afrodita o Venus, ‘la mujer nacida de las aguas’, que se coloca sobre una concha marina sostenida por dos Nereidas.
Es una escultura de un fuerte carácter fantástico, muy llamativo para su época y que aun hoy en día fascina a quienes se detienen a mirarla.
Sus detalles y terminaciones son muy cuidados.

Foto | Flickr

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